Tras el desayuno en el apartamento, hemos bajado a la parada inicial del mítico tranvía #28, el más turístico de Lisboa. Justo tiene su salida en la Plaza Martim Moniz donde estamos alojados. No eran ni las 9.30 y la cola empezaba a crecer. Pero bueno, es lo que tiene.
Nuestro objetivo, no es solo montarnos en él, y disfrutar de sus subidas y bajadas imposibles entre las calles de los diferentes barrios lisboetas, que también. Lo queremos utilizar como medio de transporte para el comienzo de nuestro paseo de hoy en Campo de Ourique, donde termina su recorrido.
Como decíamos ayer, no es la primera vez que estamos en Lisboa, lo que nos permite disfrutar de otras experiencias, otros detalles, otros barrios... Así que empezamos el recorrido en Campo de Ourique, zona eminentemente residencial y muy, muy tranquila. Aquí no hay turistas, tan solo gente de barrio, compartiendo charlas mientras toman un café, o jugando a las cartas en el parque.
Hace poco han restaurado su mercado, con el objetivo de darle un empuje a los comercios y a la zona. Y la verdad es que tiene su encanto. Y, por supuesto: 'Hay caracois'
Desde aquí, hemos continuado caminando a ritmo muy pausado hasta el Jardin da Estrella, con la Basílica tan fotografiada justo enfrente de una de sus entradas. Este parque es uno de los pulmones de Lisboa.
Nos adentramos ahora en el barrio de Príncipe Real. Hay que reconocer que no es fácil diferenciar los límites entre barrios. Nos ocurría ayer con la Mouraria y Alfama. Y nos vuelve a suceder hoy con Campo de Ourique, Estrella y Príncipe Real.
Príncipe Real es el barrio del lujo. Sus palacios reconvertidos en atractivos centros comerciales, con tiendas de diseño y restaurantes de autor. Así, por ejemplo, en un antiguo palacio está Embaixada LX.
Hemos aprovechado para comer en un restaurante del que llevábamos referencias. Y no solo por su comida, sino también por su relajado ambiente. Y no nos ha defraudado. En Prego da Peixaría hemos disfrutado de unas hamburguesas especiales, una de ternera con queso azul de las Azores; y otra de salmón y choco, con pan negro. Todo ello acompañado de una ración de 'patata dulce'. Muy rico, muy bien presentado, servicio excelente, entorno relajado... qué más se puede pedir!
Y casi en la puerta de al lado, 'el sitio' para degustar un café y sobre todo, un chocolate super delicioso. Bettina & Niccolò Corallo. El chocolate que viene del cielo, dicen. Bueno, en realidad no viene del cielo, pero sí de la plantación de familia localizada en Santo Tomé. Con el café (muy bien servido y rico en aromas) te obsequian con un trocito de algunos de sus chocolates, a elegir. Y todo por 1€!!! Nosotros nos hemos decantado por el de alto % de cacao (creo recordar que entre un 75 y un 85) y sabor naranja uno y ginger el otro. Una pasada de explosión de sabores en boca que ha durado un buen rato después de haber terminado el último trozo.
Como otros barrios, éste también tiene su placita o jardín central. Aquí destaca este espectacular cedro que da muuuuucha sombra (aunque el día hoy no esté tan despejado)
Y casi sin darse uno cuenta, entramos ya en zona conocida. Barrio Alto, lugar repleto de locales donde comer, tomarte una copa, ver fado en vivo, etc. También el barrio donde se encuentran varias iglesias (como la de San Roque) y el Mirador de San Pedro de Alcántara con el Elevador de Gloria.
Demasiado ruido y demasiada gente. Venimos de un Alentejo solitario y tranquilo, y estas masas de turistas nos están perturbando nuestra paz interior. Es lo que tienen estas capitales.
Entramos en Chiado por la Plaza Luis de Camoes.
Barrio de teatros y librerías antiguas, de históricos, cafés, pero también de tiendas de todo tipo (franquicias internacionales y tiendas locales). Hoy el tiempo está un pelín revuelto, e incluso la lluvia ha hecho acto de presencia.
Así que lo mejor era parar un rato en uno de esos escondidos cafés, para tomar algo y seguir degustando esos pasteis de nata que tanto nos gustan (empezaremos la dieta a la vuelta, prometido)
Y así, entre una lluvia fina que iba y venía, hemos seguido nuestro paseo por el Chiado para descender hasta la Baixa, la parte baja y llana de la ciudad, camino de nuestro alojamiento.
Seguiremos informando.
lunes, 2 de julio de 2018
viernes, 29 de junio de 2018
Día #15: Lisboa I
Hoy decimos adiós al Alentejo... aunque no a nuestra aventura por Portugal.
Nos quedaba por visitar una de las tres playas ‘pijas’ de Comporta, el arenal de Carvalhal. Es la continuación de la de ayer por un lado y de la antes de ayer por el otro. Tiene escuela de surf y tres chiringuitos.
El día está nubladete aunque no es nuestra intención quedarnos. Tenemos viaje por delante.
El día está nubladete aunque no es nuestra intención quedarnos. Tenemos viaje por delante.
Hemos hecho la última parada en Alcacer do Sal, la capital del arroz de Portugal. Pueblo atravesado por el río Sado, el mismo que kilómetros más abajo forma el estuario sobre el que se asienta el palafito de Carrasqueira que visitamos ayer tarde.
Y con las mismas, hemos echado gasolina en el Intermarche (consejo: en las gasolineras de los supermercados el precio es más bajo que en las clásicas BP, Shell o Repsol que hay por aquí. Aún así, el precio es más caro que en España)
Autopista A2 dirección Lisboa!!! Aquí estaremos hasta el domingo. No es la primera vez que visitamos esta ciudad. Hace años hicimos la típica visita turística. Así que durante estos tres días, nuestro objetivo es vivirla más pausadamente, disfrutar de sus cafés, de sus tascas y su gastronomía, de esos rincones escondidos que esperamos encontrar.
Hemos entrado a la capital por el Puente 25 de Abril, al lado del Cristo Rey. Traemos un ViaT de España que no sabemos si ha funcionado bien (aquí no hay barreras que se abran y cierren)... pero al pasar por el peaje del Puente hemos oído una alarma sonar... veremos qué pasa!
Y sin más problemas hemos llegado a nuestro apartamento en el centro, en la plaza Martim Moniz. Un AirBnB con vistas al Castelo de San Jorge y muyyyy bien ubicado. Un acierto.
Esta plaza ha sido reconvertida en un lugar mezcla de fusiones y culturas, propias de esta zona. Es como estar en Bilvi (en Bilbao), para que nos entendamos.
Estamos en pleno centro del barrio de Mouraria, el barrio del fado. Aquí nacieron, vivieron y, sobre todo, cantaron, los fadistas más venerados.
Por la Rua Do Capelao ascendemos mientras vamos observando imágenes de estas ilustres personas.
Callejeamos, subimos, bajamos... seguimos subiendo disfrutando del paisaje, de la gente, de la decadencia, de lo viejo... Lisboa en estado puro. Cómo nos gusta!!!
Todas las plazas están ocupadas con mesas de bancos corridos y barbacoas. Cada tasca ha sacado la suya. Y , ¿por qué? Pues porque en Junio celebran las fiestas de San Antonio, al que veneran con fervor. Nacido en Lisboa, en su honor celebran un montón de actividades y festejos durante todo el mes.
Seguimos callejeando y el fado está presente en cada esquina, en cada escadinha por la que bajamos. Como aquí, en las escadinhas de Sao Cristovao, donde este grafiti refleja buena parte de lo que significa Lisboa (fado, sardinas, cuervos...)
Los turistas van y vienen al ritmo del famoso tranvía 28.
Desde los miradores se divisan diferentes panorámicas de esta ciudad, de sus tejados de colores, de sus colinas.
Justo detrás del Largo de Graça nadie se acerca a ver un callejón especial, Vila Berta. Pero nuestra guía particular nos recomendaba acercarnos hasta aquí, a ver una calle perdida en el tiempo, que no es como las demás. Dos hileras de casas con columnas de hierro y preciosos azulejos de colores que llevan así desde hace más de 100 años. Ha merecido la pena el paseo.
El hambre aprieta y tenemos echado el ojo a un mozambiqueño, ya que es muy recomendado por los locales y además nos va a permitir ampliar nuestro entrenado paladar con otros sabores.
Apenas 5 minutos de paseo hasta el apartamento, entre las mismas callejuelas de Mouraria, donde la noche ya se había echado hacia rato, y a dormir.
Seguiremos informando.